La cita, el galan, y el suegro
Venias de monterrey. tus padres, amigos desde hace tiempo de los míos, nos presentaron. Tímida y frágil contrastabas con el monumental tamaño de tu padre de carácter fuerte y directo. Me pidieron que te enseñara la cuidad que saliéramos, que bailáramos. Me pareció fantástica la idea pues no podía deja de pensar en esos ojos castaños grandes y profundos que expresaban inocencia, hace 5 años que te habías ido, y ahora regresaba mas bella que nunca, quedamos de vernos el viernes ,en casa de tu tio a las 9. Emocionado escogí mi vestuario mi mejor camisa, mi mejor pantalón, inclusive le pedí a mi hermano un saco de lino, que valía una fortuna. Lave el auto, y fui a comprar un bouquet de rosas, llegue media hora antes a la casa de tu tio, estaba nervioso, y me quede en el auto escuchando música, había hablado con varios amigo, ya estaba todo listo, le había rogado al gerente de un antro que nos diera la mejor mesa, que no te pidieran identificación, y que todo fuera “miel sobre hojuelas” como dice mi abuela. Tu papa abrió la puerta, y en todo burlón, como lo caracteriza me hiso gala de mis galas. Mientras esperaba a que estuvieras lista, tu padre me comentaba como se había luxado el hombro jugando tenis con mi viejo. un poco antes de que bajar, cambio en tono de voz, y me dijo en tono serio.- a mi nena la cuidas y la respetas.- no hubo mas, con esa pequeña frase me quedaron claro hasta las repercusiones. Bajase cual ángel, mientras tu hermano pequeño te fastidiaba con frases alusivas a “ son novios!. Se quieren!” creo que yo me puse mas rojo que tu.
¿Recueras a tu padre, verificando que te habías puesto el cinturón? Yo si la mirada que me lanzo como marcando cuidado hasta la fecha me deja frio. En seguías siendo muy tímida, apenas hablabas y casi todo eran monosílabos, yo trataba de darte una imagen de hombre de mundo. Manejaba como un piscopata, tratando de impresionarte, y el radio a todo volumen, para disimular mi inseguridad. Al llegar a antro, en la puerta repleta, unas amigas de la infancia te reconocieron. Cosa que me cayó, cual balde de agua fría.
Mi plan no estaba resultando, y hablaste efusivamente con ellas después de varios minutos. tu amablemente les dijiste que venias conmigo y te disculpaste con ellas. Esto me lleno de orgullo, presentía el éxito de la noche. Tu timidez se confundía con indiferencia y viceversa, no lograba impresionarte. Y que decir de bailar, hubiera sido más fácil convencer a una minusválida de bailar lambada, que a ti de dar dos pasos en la pista. Pasaban las horas y yo ya me daba por vencido, las dudas y las inseguridades me azotaban. Fuiste al baño y pasaban los minutos y no regresabas, use ese tiempo para hablar con mis amigos, pues las cosa no estab saliendo. Los consejos tontos salieron. – Róbale un beso- dijo uno. Otro me aconsejo,- mándala al diablo y lígate otra.-
Seguían pasando los minutos y ya rayaba en la hora, cuando decidi buscarte, el antro a reventar costaba trabajo moverse, me tarde una hora y veinte minutos mas. Encontrarte. Lo se bien pues miraba constantemente el reloj, pues tu padre había dicho 1 am en punto. Tirada medio sentada en el piso estabas apenas podías mantener esa posición. Tus ojos grandes y radiantes ahora era un burda caricatura de ellos apenas lo mantenías abiertos, por lo que pude entender de tus amigas, te bebiste medio antro, intente levantarte y te escurrías entre mis brazos, mientras murmurabas algo, el terror empezó en la cornilla y bajo por toda mi espalda.En 30 minutos, tenias que estar en casa. Le pedi a un mesero agua mineral, con limón, varios amigos mios veian con gracia mi angustia. No había manera de bajarte la borrachera. 20 minutos. Tome la decisión de llevarte y afrontar la consecuencia.
Al tratar de levantarte la pulsera de mi reloj se atoro con tu vestido y rasgo la tela. Formando un improvisado escote. Las cosas no podían ser peor, ya pensando en tu padre, decidí cargaste con un saco de papas. Avanzando entre la gente. Mis amigos abrían paso. Como pude te subí a mi auto, y le pedí a mi mejor amigo que me acompañara. El sonrió y movió la cabeza en forma negativa. Nadie me iba a comparar en este calvario. Salí disparado hacia la casa de tu tío, tu semi inconsciente hacías ruidos que anteceden al vomito, te rogaba que en mi coche no. Mientras volaba por las calle de la cuidad, intentaba ver como salir de semejante bronca, pensé en dejarte en la puerta, tocar el timbre y salir corriendo, pero no podía dejarte a la mitad de la noche. Decidi afrontar a tu padre y tomar como hombre las consecuencias, ya me veía todos los huesos rotos. Por alguna razón saliste de sopor alcohólico y decidiste que mi auto era un baño intentaste bajar la ropa interior, pero te detuve a medio muslo, y al cabo de unos segundo volviste a la inconsciencia. Esto era un infierno no podía pensar mas que en la voz de tu padre diciendo “ a mi nena…” llegue a la casa de tu tío a las 1:10 ya con ese detalle había broncas, te volví a cargar como costal de papas, levante la cara y me encamine como un soldado al paredón. La imagen no podía ser peor, borracha hasta las cachas, los calzones a media asta, por mas que lo intentaba subir. Toque el timbre. Y las rodillas me temblaban, le rogaba que tu mama me abriera o tu tío que eres mas ameno. Mi suerte no podía ser peor, tu papa en bata, baja la escalera. Mi vida no pasaba por mi mente, solo la imagen de esta infernal noche.
Tu padre abre la puerta y abre los ojos como tratando de entender la escena, se queda unos segundos paralizado. Como en shock. Sale de ese estado solo para decir pesadamente, otra vez no! Yo sin entender. Seguía rígido y esperando lo peor. Tu padre con la voz triste, y los hombros hacia adelante dijo- perdón, manolo, yo pensé que ya habíamos pasado esto, mil perdones manolo, tiene problemas con la bebida- en ese instante la carga se aligero, y estoy seguro que sonreí. Tu padre envuelto en pena, me pidió que te subiera a tu cuarto , ya que el hombro luxado le impedía cargarte. Mientras subía la escalera solo escucho un sonido ahogado, liquido y grotesco en mi espada, pocos instantes después siento el vomito en el saco de mi hermano, tu padre se hacia pequeño de la pena, y proseguí a tu cuarto. Tu padre quería quitarme el saco par mandarlo a la tintorería, mientras seguía disculpándose. Esa fue ultima vez que te vi, tu padre me acompaño hasta mi auto, y seguía pronunciando las disculpas, al arrancar mi auto me percate de una mancha en el asiento de copiloto, como remate de una infernal noche mi auto estaba orinado.
Moraleja. Jamás salgas a un antro en la primera cita.
1 comentario:
Sabes que es lo peor?
que esto a muchos les parecera conocido.... por el exceso y descontrol del alcohol.....
Es un escrito fresco :)
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