Sexo.
El pudor hacia lo suyo, cada quien desde la esquina del la incertidumbre, defienden territorios, queriendo que el otro mueva la primera pieza. Cual aves de carroña que sobrevuelan el cadáver y solo se saborea a distancia. Cada vuela, cada frase, es un delirio de tortura en intentar llegar, sin buscar hacerlo.
Un juego sádico entre el deseo y el miedo, que desgasta y carcome la seguridad del individuo.
Sin pensar, ni sabiendo quien fue, las cosas se precipitan cual objeto en la gravedad, se comienza, lento, como acostumbrándose al movimiento, poco a poco un conoce, reconoce el accionar y reaccionar del oponente, poco a poco una va avanzando hacia la victoria, cada centímetro del piel sabe a gloria cada botón una victoria.
Luego, el pudor se presenta y merma el avance, el ritmo baja, se pronuncia la distancia del beso y la intensidad del abrazo. Mas lento mas profundo se vuelve mas intenso.
La necesidad del otro, el sentir y el existir no se distinguen. Solo se fluye en un espiral de deseo, las barreras de la conciencia se derrumban y avanza lo primitivo, del ser.
La piel protagoniza y los demás sentidos confirman,
Lóbulos, botones y pezones.
Aportan la carga explosiva final. Y surge el punto donde no hay retorno, la última ropa cae, llevándose consigo, tabúes y vergüenzas, el ser se presenta tal cual, en simetría con su par, listos y deseosos de volverse uno solo,
2 comentarios:
MIS RESPETOS
Me imagino tus palabras en mis palabras y en verdad lo que escribiste es profundo, lleno de deseo y todo lo light es lo de hoy jajajajajaja...
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