viernes, 12 de junio de 2009

viajando por mexico

Viajando por México.

Algo que herede de mis padres es el gusto por viajar en carretera. Desde pequeño los kilómetros y kilómetros de paisaje iluminaron mi imaginación, y entre los idílicos paisajes mexicas, imaginaba civilizaciones perdidas, dinosaurios, bases secretas de extraterrestres, etc. El típico paisaje mexicano del altiplano con sus hermosos cerros truncados de baja altura y caprichosas formaciones, siempre ha tenido un efecto casi hipnótico en mí. Los cerros siguen siendo los mismos, las cañadas siguen desafiando el paisaje, pero en 20 años algo cambio…
Mis queridos lectores, no es el cambio climático el que ha cambiado el paisaje, si no algo mas cambio el horizonte mexicano, hace 20 años, desde la parte trasera del auto de mi padre, apenas se venían algunas tablas de cultivo, el maíz incipiente despuntaba apenas hacia el cielo. Y predominaba el monte abandonado e improductivo. Si bien era una imagen perfecta para mi imaginación, causaba tristeza ver el abandono que en medio lustro. El monte, la selva y el desierto habían reclamado como suyo el territorio.
Hoy. Me sorprende ver al campo mexicano con un intenso color verde encendido, la tierra negra arada, y miles de metros cuadrados de invernaderos. El paisaje mexicano ha perdido algo… posiblemente la belleza salvaje que en mi infancia me emocionaba, pero al perder esta ha ganado su verdadero valor, un campo fértil productivo, y trabajado. Los valles y montes se cubren de cultivos, y comienzan a brotar casas donde antes apenas un techo de lamina desafiaba el sol. Hoy se ve gente en el campo, se aprecian familias viviendo de este, y se comienza a retomar la tierra que hace un siglo era nuestra y nosotros de ella.
Que falta mucho…. Lo se.
Que hay mucha pobreza en el campo… eso también es cierto… pero poco a poco se comienza a ver un cambio, poco a poco el gigante despierta.

La próxima vez que viajes hazlo por carretera, te sorprenderá ver que hay mexicanos que viven… y viven bien, cosechando con TRABAJO los frutos de esta tierra generosa mexicana.
Manuel Soberanes Glez.

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