martes, 23 de septiembre de 2008

la dama ( hit-gril)

Con la delicadeza de una madre acariciando un niño, tomo la bala cal. 407 y la coloco dentro de la recamara, la sutileza del ademan al mover el cerrojo contrastaba con el metálico sonido de este.
Respiro como siempre profundamente y coloco su ojo en la mira. Claramente veía la puerta del colegio católico. Todavía había algunos alumnos regados por la calle alguno escondiéndose para fumar, otros mas cansados esperando sus padres. El echo de ver aquellas escena y el uniforme, le transportaban a una época lejana y cruda de su pre adolescencia. La paciencia atreves de la mira lo era todo en este negocio, los minutos se vuelven horas ya que no tienes referencias espaciales mas que por aquella mira. En un instante la figura con un bléiser ligeramente raido apareció en ese reducido campo visual. Volvió a respirar profundamente y siguió aquella figura, cada paso, cada latido lo iba imitando, tratado de entender y comprender el ritmo, por instinto percibió el instante adecuado, adelanto un poco la mira a la derecha unas decimas de milímetro, y libero el disparo, no apretó el gatillo eso era demasiado burdo para ella. El estruendo rompió el cielo ya cuando un cuerpo yacía sin vida y caía pesadamente al pavimento escolar. Con movimientos agiles desarmo el rifle en 4 partes las coloco en un estuche para oboe, se quito las rodilleras, se alineo el traje sastre gris Oxford y recogió el casquillo, camino lentamente hacia las escaleras de su bolsa saco una botella de agua se coloco unos audífonos y encendió el ipod.
Cuando salió del edificio ya los alumnos se arremolinaban alrededor del cuerpo sin vida de aquel pederasta. Todavía tuvo el descaro de acercase como cualquier curioso cuando pasa una tragedia. Sin acercarse mucho pudo distinguir que El impacto había entrado por la fosa nasal. Y separo la mitad de la parte posterior del caneo. Con cierto desprecio se alejo de la escena escuchando una alegre canción de Abba.
El trayecto en autobús era un poco largo pero lo prefería a usa un auto. En el auto bus podía alejase del supuesto oboe. En caso de ver algo que la sospecho. La mayoría de la gente no entendía la maravilla de pasar desapercibido en una multitud, cosa que no le era muy fácil pues su belleza era evidente desde lejos.
Al bajar del autobús rectifico que nadie la siguiera, ya no era un acto pensado, era parte ya del instinto. Camino un par de cuadras hasta llegar a una agradable conjunto de departamentos sin ser muy ostentosos, mantenía un muy digno estatus de clase media, muy amablemente saludo al policía de la entrada y este a manera de interés le pregunto sobre el auto ella replico diciendo:
- Otra vez en el taller don moy, que le voy a hacer.
- Señorita ya le dije que esos caros finos solo sirven pa sacarle lana, mejor cómprese una camioneta de esas viejitas pero bien aguantadoras.- respondió
- Lo hare don moy, y usted me va ayudar a escogerla- dijo mientras subía al elevador


Mientras el elevador subía al 3 piso, ella pensaba que de cierta manera don muy tenia razón un deportivo de lujo en esta parte del mundo no era lo mas adecuado. Pero la debilidad por el diseño automotriz era para ella casi un vicio. Al entrar al departamento boto los tacones, sobre la duela de madera el sonido seco se extendió por el pasillo y el hall de entrada. Aventó el saco del traje sastre al sofá mientras se encaminaba a la cocina, coloco el estuche en la mesa de granito de la cocina y saco las partes. Saco una copa de vino y tomo de una botella ya abierta que estaba casi en las últimas. En el mueble que estaba empotrado el refrigerador, levanto una gaveta giro una llave de gas falsa, y jalo todo el mueble con una facilidad sorprendente. Cada vez que hacia ese movimiento agradecía al arquitecto que lo había diseñado. Tomo un par de estuches y regreso a la mesa de la cocina, ahí con ceremoniosa delicadeza armo y limpio todas las partes de aquel rifle de precisión de manufactura alemana. Al terminar lo volvió a desarmar lubricar, y guardar en un elegante estuche de cuero beige. Termino la copa y saco el casquillo percutido. Lo miro con detenimiento como buscando algo en su mente, lo coloco junto con los otros 23 que estaban en un estante. Pensó que 23 era un número muy pequeño para algunas cosas y muy grande para ser de ejecuciones. Volvió a colocar todo el mueble en su lugar y se dirigió a la salda donde coloco el oboe real en su estuche, prendió la portátil entro a una página de cocina y dejo un mensaje en uno de los foros que decía:
“la receta fue un éxito, espero con ansias el condimento que me prometiste, atte atenea”
Cerró la pág. Cerró la portátil. Y como un ritual de purificación pagano como en otras 23.desnuda en la regadera limpiaba de manera simbólica su conciencia y su espíritu.
Continuara

1 comentario:

AE dijo...

10


Lo he dicho todo.... continua ;)